100.- LOVE OF LESBIAN en Concierto de OCESA #Irrepetible
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El *Viernes 6 de Noviembre*, la banda española, *Love Of Lesbian*,
encandiló a todos los mexicanos que compraron un acceso para verlos en
directo gracias...
Unmei no kaze [El viento del destino] Episodio 25 – La Gran Bestia
運命の風
Unmei no kaze
[El viento del destino]
Episodio
25 – La Gran Bestia.
[La
espada]
♫♫♫
Recorro esta solitaria noche
pierdo el rumbo de querer seguir
la noche es larga y fría (fría)
La noche oculta algo que no ves.
Todas las cosas que alguna vez creí
ahora las veo caer por el peso de
la realidad
el destino que alguna vez trate de
escapar
a pesar que siempre...
¿Sabes que aun deseo estar a tu
lado?
La soledad consume mi alma, la
espada que use
para defender nuestro amor.
Es una inquietud que guarda mi
corazón
lo que tuve que sangrar en sudor.
¿Sabes que aun deseo estar a tu
lado?
La soledad consume mi alma, la
espada que use
para defender nuestro amor.
Es una inquietud que guarda mi
corazón
lo que tuve que soportar.
¿porque deseo este dolor?
♪♪♪
*************************************************
La gran figura de la bestia era la de
Elizabeth Küntzel quien por fin había tomado su forma como yokai, a diferencia
de los demás era más grande y su pelaje era blanco como la nieve y sus ojos
eran rojos como lava. En una gran velocidad se dirigió hacia a mí y salo
tratando de alcanzar a Misaki, pero por su mala suerte ella ya estaba más
precavida que antes.
—
¡Humanos! Ustedes serán el banquete de esta noche. Me pregunto quién de ustedes
vera la muerte del otro. — inmediatamente se acercó a mí su velocidad era
sumamente rápido y solo pude ver sus colmillos tocando mi garganta, sin
embargo, una gran ráfaga de fuego interrumpió a Elizabeth a que me convirtiera
en su platillo de esta noche.
Mire a un lado y la figura de Emily
apareció me sentía feliz que al fin aceptara nuestra alianza y la vez me sentía
un poco molesto que ella fuera la quien me ayudara. Los restantes yokai vieron
a Emily y en conjunto atacaron por todos lados, ella con una genialidad de
movimientos destrozo a los ocho yokai que quedaban.
— Pido disculpas, pero no pude resistirme en
unirme a este gran banquete. Y más si es de madame Elizabeth Küntzel. — decía
Emily sin presencia de Mihaela.
—
¡Emily! Gracias por ayudarnos. — decía Misaki con un tono amable.
—
Gracias, creo que aún sigo siendo una basura. — dije con un poco de ironía.
—
No es tiempo de agradecer. Rápido vallan a rescatar a su amiga, ella debería de
estar en el templo del zorro y ahí mismo estará Adolph Küntzel, no se confíen
él es mucho más poderoso que esta perra.
Entre Emily y yo asentimos y nos dirigimos
a la entrada principal del templo dejando atrás a Emily quien por experiencia
sabía que sería mejor rival para Elizabeth, a pesar de que nos advirtió que
Adolph era más poderoso que Elizabeth me di cuenta que quizás Mihaela nos
ayudaría adentro del templo.
—
¡Maldita humana! No fue suficiente terror ver a tu familia morir. Si hubiera
sabido que un Nerlinger quedaba con vida seguramente no estuvieras aquí. Pero
el rico olor de la sangre y sus viseras me segaron y no pude captar tu hedor de
humano. — decía Elizabeth quien se había recuperado del golpe.
—
Pues ahora te arrepentirás por tu imprudencia, maldita perra. — dijo Emily
quien acto seguido invoco una enorme espada y con ambas espadas peleo contra
Elizabeth.
En el camino estando dentro de las afueras
del templo vimos más yokai apareciendo entre las sombras, cada uno fue
degollado o perdido más de un miembro o partidos a la mitad y esfumados por un
vapor oscuro en el camino mire a Tanaka, quien lucía diferente en vestimenta,
llevaba un hermoso kimono morado bordado con finas grecas de color rosa que
sobresalían de su kimono, su hermoso cabello fue elegantemente recogido. Me
detuve a contemplar su belleza y a la vez para encararla.
—
¿Dónde está Mami? — pregunte.
—
Ahora ella se encuentra con el amo. — dijo sutilmente y sin titubear.
—
¿Quiero que me lleves con ella? ¡ahora mismo! — rete a Tanaka con una mirada.
—
Lo siento, pero no puedo traicionar a mi señor. Tampoco puedo dejarte pasar
como si nada. Caerás en mis manos. — al decirlo Tanaka saco una hermosa y
filosa takana de su kimono, a diferencia del mío era más pequeño. — Azuma Daiki
morirás aquí mismo.
— Tanaka Kasumi, tu… en verdad me mataras. —
dije algo perplejo ante esas palabras sin emoción. Misaki se acercó a mí, pero
la detuve con mi takana que aún estaba desenvainada.
—
¿Daiki? — dijo Misaki.
—
Lo siento Misaki, pero no rompas la promesa que nos hicimos antes de entrar. No
te preocupes por mí, ve rápido hacia donde esta Mami y rescátala por mí.
—
Esta bien Daiki, si es lo que tú quieres iré a rescatar a Mami, así que
alcánzame lo más rápido. — dijo Misaki quien se introducía al templo.
—
Azuma Misaki no será rival para mi amo, aunque fueran los dos seguramente
morirían de una manera cruel, no fue mejor que ella se quedara a ver si es que
no la querías involucrar en nuestra pelea. — decía Tanaka viendo entrar a
Misaki en el templo, pero al mismo tiempo estaba viendo otra cosa. A un lado
del templo había dos estatuas de unos zorros adornando la entrada del templo y
justo ahí una sombra estaba observándome y cuando Misaki entraba al templo esta
desapareció. Por un rato Tanaka comprendió lo que estaba viendo y rapido volteo
a ver.
—
Es verdad Tanaka que mi hermano o yo somos rivales para tu dueño, pero mi
hermana no está sola, ¿sabes? Jajaja.
—
¡Demonios! A caso se trata de… — inmediatamente Tanaka se olvidó de mí y se fue
a dirección donde había entrado Misaki, pero después sintió una fuerte brisa y
después un aire, incluso miro a los arboles de cerezo que estaban danzando por
el viento y finalmente después de haberme ignorado miro hacia mi dirección. La
espada que sostenía era la causante de aquel viento tan repentino.
—
Lo siento Tanaka pero… — ella a completo mi frase.
—
…tendré que derrotarte ahora mismo. — Tanaka empuño su espada y sonrió de la
misma forma que yo.
La pelea entre Emily y Elizabeth se
desarrollaba en un combate a muerte donde cualquiera de las dos que cometiera
el mínimo error podría costarle la vida.
—
Vaya, vaya realmente eres buena como para ser una simple humana, de echo eres
mejor que cualquiera de las cuatro familias guardianes de las espadas
elementales. — decía Elizabeth con un tono burlón.
—
He dedicado mi vida para esto, así que no pienso perder ante la asesina de mi
familia. Te enseñare lo que he aprendido en Rumania y en Grecia. ¡Te demostrare
lo que una simple humana puede hacer ante un yokai! ¡Elizabeth caerás en mis
manos!
La pelea era extrema cada vez que se
acercaba Emily ante su mayor enemigo, esta con facilidad lo esquivaba, pero
entre más lo hacía; Elizabeth se quedaba con poco tiempo de reaccionar ante el
poder mágico de Emily, ella como hechicera era capaz de creas más suministro
mágico, una, dos, tres inclusive siete sellos mágicos rodearon a Elizabeth la
cual estaba en su forma de espíritu en el mítico yokai. Por momentos Elizabeth
se sintió acorralada en varios de sus intentos de escapar, lo que no sabía era
que esos sellos mágicos que fueron creados para darle un golpe mortífero era
más que una simple actuación una manera de distraer a la gran bestia de pelaje
blanco como la nieve. La gran dama de negro tomo la forma de sombra ocultando
su físico llegando un punto trasparente, sin dudas era ella una gran asesina y
enemiga de los yokais más feroces que existen en el mundo espiritual. Desde la
entrada de arriba se escuchaba que al mismo tiempo se ejecutaba un gran
combate, un gran remolino de aire empezó agitar las ramas de los cerezos que
adornaban el templo, quizás ese viento se ilumino en una fuerza mística que
incluso parecía iluminar y dejando ver la corriente de aire, posiblemente se
podía contemplar cerca de la colina. Para Emily era esencial acabar con su
encuentro e ir con Adolph quien seguramente estaba esperando a Daiki o a
Misaki.
—
¡Ahora te enseñare la fuerza oculta de los cazadores de demonios! ¡ahhhhhhhh!
¡Rompimiento de la ley de ciclo!
Momentáneamente Emily desapareció o más
bien se duplico en centenares de sombras, cada una de ellas con una voluntad
propia, atacaron al mismo tiempo a Elizabeth, ella confundida sin saber quién
era quien ataco al azar, pero la magia de Emily era más fuerte que incluso los
siete sellos detonaron al mismo tiempo, la luz se pudo apreciar desde los más
lejano de la colina, grandes llamaradas envolvieron a Elizabeth y cada sombra
creo un total de siete sellos por cada centenar de sombras, es decir
setecientos de sellos mágicos se impregnaron en el pelaje chamuscado de aquella
bestia.
—
¡Maldición como un humano le pude hacer esto a…! — decía Elizabeth sin poder
comprender la gran fuerza de voluntad de Emily para crear esta estupenda
jugada. Para cualquier espectador amante del ajedrez diría que esto era un
¡Jaque mate! Legítimo.
—
¡Almas demoniacas encierren el espíritu de esta bestia! — acto después conjuro
un hechizo poderoso en un lenguaje desconocido o nativo de su país. Entre los
centenares de sombras apareció la figura real de Emily sosteniendo, más bien la
espada de fuego de la familia Hayashi lucia con una forma diferente y un gran
símbolo en medio de ella apareció con la forma de una llamarada de color rojo
tatuándose cerca del mango y flotando, este creo una especie de cruz, para
Elizabeth era imposible escapar por los setecientos sellos mágicos, su destino
estaba sellado. La gran llamarada en forma de cruz partió en dos a Elizabeth y
Emily abrió los ojos y dando un giro a la gran espada de fuego este paso de ser
una cruz en una rueda de fuego el cual detonaba los setecientos sellos mágicos
dejando a Elizabeth en cenizas.
Daiki quien tenía su propia pelea se
enfrentaba a una de las yokai más poderosos, quizás Tanaka era especial entre
los yokai lobos, pero sin dudas ella tenía un poder quizás idéntico a la de
Elizabeth, sin embargo, para Daiki, siendo un inexperto le costaba estar a la
par de ella, al utilizar todo su potencial pudo y con ayuda y esfuerzo derrotar
a Konoe Hisao, pero enfrentarse solo y contra una gran personalidad como era la
de Tanaka le hacia deficil, la espada de viento solo le daba tiempo para pensar
en una estrategia, mientras el sudaba a gota gorda en su frente, Tanaka lucia
como pez en el agua, no siquiera su hermosa cabellera se había desordenado de
su lugar, era temible y a la vez dulce, como una rosa que era a simple vista
hermosa y colorida, pero con un descuido sus espinas podían enterrarse en las
yemas de alguien distraído por su belleza.
—
Tanaka, tú en verdad… — decía Daiki con un sudor en frio en su frente.
—
Lo siento, pero es lo que me ordeno padre. Si tan solo murieses en mis manos me
sentiría feliz y tranquila de que no tengas que sufrir más, pero… — decía
Tanaka quien daba un gran y sutil movimiento con su daga en posición de
enterrarlo en el corazón de Daiki. — las sangre de los Azuma recorre en tus
venas. El destino es cruel ¿sabes?
—
No, no te entiendo. — para Daiki ver a Tanaka le recordaba a su pequeña
hermana, quizás si ella viviera posiblemente.
—
Daiki, sino peleas con todas tus fuerzas mi señor terminara con tu hermana a
pesar de que ella sea ayudada por Lady Mihaela. — decía Tanaka quien elevaba su
fuerza, aún mantenía su forma humana, jamás se había convertido en un lobo ni
nada por el estilo, su mirada fría y su corazón helado hizo que el corazón
dudoso de Daiki templara y en su nuca se hizo notar cuatro pequeños puntos los
cuales brillaron en un tono oscuro.
—
¿Tanaka Kasumi? — Daiki se colapsó en sus pensamientos y recordó aquella noche
cuando Misaki y Akiha jugaban y la noche fatirica donde vio con sus ojos
jóvenes e inocentes el desmembrado cuerpo de su hermana, si ella hubiese
sobrevivido quizás hubiera tenido la misma edad de Kasumi. Nunca vio el cuerpo
y solo pudo visitarla en su tumba.
Rápido Tanaka se dirigió al cuerpo inerte
de Daiki, pero algo lo hizo que se detuviera dos sellos como escudo protegió el
desorientado cuerpo de Daiki. Tanaka vio esto con deprecio pues esta magia no
era más, sino obra de la Dama de negro Emily Nerlinger. Efectivamente Emily
camino hacia Daiki y esta le dio una bofetada a Daiki para sacarlo de su
trance.
—
Oye inútil, no que pelearías junto con tu hermana. — decía Emily molesta por el
acto imprudente de su aliado. — en esta vida debes de dejar de lado los
sentimentalismos, quizás algún día morirás por tu torpeza.
— Es verdad, tienes razón. Debo de dejar a un lado este sentimiento,
Emily podías hacerme un favor. — Emily miro a Daiki y comprendió.
—
No necesito que un niño como tú me lo diga, no soy una inútil a diferencia de
ti. — decía Emily mientras sonreía un poco.
—
Gracias Emily. — con esto Emily corrió
hacia la entrada del templo.
—
¡No te lo permitiré! — dijo Tanaka, pero se detuvo al ver las ganas de combatir
de Daiki.
—
Dijiste que me derrotarías, creo que ya te tardaste para eso. — dijo Daiki cuyo
rostro parecía decidido.
—
¡Oh! Eso me gusta, aunque realmente hubieras estado muerto si no hubiese sido
por el sello mágico que puso Emily como protección.
Ambos se encararon en un gran combate
Daiki arrogo una feroz ventisca y la lanzo hacia Tanaka, ella lo esquivo desde
un lado y rodo con habilidad para luego lanzar su daga hacia Tanaka para que
este lo recibiera, pero Daiki conocía el poder de su espada y de su destino.
—
¡Ahhhh! ¡ráfaga de viento cambia mi destino! — aquella espada en una especie de
bumerán hizo que el viento cambiara de ir derecho a ir hacia su derecha y este
a su vez impactarse en el cuerpo de Tanaka con una magnitud y simultáneamente
Daiki recibía la daga en su brazo derecho el cual estaba ya lastimado en su
último combate contra Hisao y la herida se había vuelto abrir ante la corta
pelea que tuvo con Emily.
Tanaka quien no se trasformó nunca en una
yokai quedo arrasada por la fuerte ráfaga de la espada de Daiki y lanzada hacia
la derecha hasta que su cuerpo llego a una muralla de aquel templo. Sangre en
su boca y heridas en su frente y su lujoso kimono ciertamente desgarrado no fue
impedimento para que ella lanzara, aunque sea un golpe, pero Daiki despejando
todas sus dudas arrojo la ráfaga con todas sus fuerzas, por un momento sintió
como si su hermana Akiha le hablara o quizás fue el viento que hizo eco a sus
efímeros recuerdos.
—
Bien hecho Daiki. — decía una moribunda Tanaka quien jamás se había convertido
en un yokai.
— ¡Tanaka! — corría Daiki sin darle importancia a su destrozado brazo. —
Tanaka… Akiha tu…
— Lo siento Daiki. — las lágrimas de Daiki bañaron el delicado rostro de
Tanaka, más bien de Akiha quien inocentemente se disculpaba. — Gracias por
quitarme las cadenas que me tenías atada a este mundo.
*************************************************
[Luces
de neón]
♫♫♫
Ve, camina hacia un nuevo futuro
sin pensarlo.
Donde no estén presentes aquellos
recuerdos.
El dolor derrama aquello que alguna
vez quisiste
y puede cambiar el deseo de tu
corazón.
Solo espera, solo espera y ten
presente
que nunca estuviste solo en aquella
situación.
Siempre estuve cerca de ti, aunque
nunca lo notaste.
¡No retrocedas! ve al frente que
algo bueno te espera.
Solo espera, solo espera y ten
presente
que las luces de neón brillan en
esta noche.
El tiempo lo cura todo de eso estoy
seguro.
♪♪♪
***
En
el próximo capítulo de Unmei no kaze el viento del destino (La noche del
destino)
Unmei no Kaze [El viento del
destino] Gran final Viernes 24 de agosto por Meta Crónica.
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